Mi práctica cooperativa

Me animo a continuación a realizar una reflexión sobre la práctica cooperativa en mis clases.

Tengo que admitir que no practico el aprendizaje cooperativo de manera sistemática y metódica, sí lo he logrado en actividades y propuestas concretas, en otras me lo he propuesto pero no lo he logrado, y en el resto, no me lo he planteado, seguramente por diversos motivos (muchos de ellos discutibles y que debería replantearme).

Como alumno, creo recordar profesores que utilizaban estrategias, más bien aisladas, de los cuatro tipos que describe Fernando Trujillo en la narración que precede su cuestionario de autoevaluación de prácticas cooperativas. Sin embargo, recuerdo que en mi formación inicial como docente, en el Máster del Profesorado, sí tuve contacto con esta práctica y pude reflexionar sobre su ejecución. Incluso diseñé una Secuencia Didáctica en forma de proyecto que requería que los alumnos cooperasen en el desarrollo del proyecto y en la construcción del producto final.

Centraré la reflexión en mi práctica ya como docente, compartiendo en primer lugar un par de tipos de actividades en las que sí he logrado un aprendizaje cooperativo:

  • Destaco, sobre todo, las actividades de expresión escrita, en las que mejor lo he sabido aplicar. En primer lugar, planteo que los alumnos realicen una planificación del tipo de texto propuesto en parejas, dentro de un género discursivo. Esto les obliga a pactar antes de tomar las decisiones. Con una pauta, valoran si la planificación es satisfactoria y pueden pasar al proceso de redacción, para el que mantienen la organización en parejas. Es curioso pasear por el aula y escuchar el grado de profundidad de las conversaciones que tienen sobre la adecuación de las expresiones que utilizan, si están repitiendo palabras, o si están estructurando correctamente la información y el texto. Una vez ya han redactado el texto (tienen una rúbrica para revisar si su texto cumple con todos los criterios de evaluación), se lo intercambian con otra pareja, quienes completarán la rúbrica valorando su borrador y podrán añadir propuestas de mejora. Así pasamos del trabajo en parejas al trabajo en grupos de cuatro. Finalmente, devuelven el borrador y la rúbrica completada a los autores, para que redacten la versión final. Luego ideo diferentes métodos para compartir los textos, en función del género discursivo sobre todo, en algunas ocasiones he pedido que lo convirtieran en un texto escrito para ser dicho (pronunciarlo como si fuera un discurso oral), si el texto se presta, por ejemplo el caso de las argumentaciones, o los he recogido todos en una publicación digital como esta:

  • Otro planteamiento con el que me ha funcionado el aprendizaje cooperativo es mediante la actividad tradicional del Puzzle. Primero he distribuido la clase en grupos de expertos sobre un tema, y después de que indagaran y buscaran información, he deshecho los grupos de expertos y he organizado el aula en grupos mixtos para que compartieran la información que cada uno aportaba como experto y dieran forma a un nuevo contenido. Esto sobre todo lo he practicado en la materia optativa que imparto de Psicología y Sociología, con contenidos básicamente teóricos, cuando lo podía substituir por una explicación mía (instrucción directa).

En la misma optativa, en algunos trabajos en los que he guiado mucho el proceso y he asignado roles (grupos de 4 alumnos), he llegado a lograr un aprendizaje cooperativo. Esto me lleva a reflexionar sobre otro tipo de prácticas, en las que he pedido un trabajo en grupo, un producto final, pero no he guiado el proceso de construcción ni he propiciado la cooperación, los alumnos se distribuían simplemente partes del trabajo que luego ensamblaban. De esta manera trabajaban en equipo, pero no cooperaban, y además, los aprendizajes solamente se asumían parcialmente (de la parte que a cada uno le había tocado desarrollar, no era necesario que revisaran las otras partes). Algo así me ha pasado en algunas exposiciones orales en las que tampoco he planteado un itinerario de aprendizaje, y me he encontrado con que cada uno exponía una parte, pero tenía poco conocimiento sobre lo que los compañeros decían, de manera que tampoco trabajaban de manera cooperativa.

En cambio, cuando sí he puesto el foco de atención en el proceso de preparación del producto final (la exposición oral, en este caso), y además lo ligaba a un género discursivo con un contexto de uso real, como un programa de noticias o una entrevista, sí he logrado prácticas cooperativas satisfactorias.

En términos más generales, y relacionado con el Trabajo Final de Máster que realicé en el Máster de Formación del Profesorado, La discusión literaria. Respuestas lectoras de los alumnos y estrategias del mediador, destaco esta práctica como idónea para compartir impresiones sobre las lecturas, la cooperación se hace entre todo el grupo clase en cuanto a la construcción de significado y de la interpretación del texto propuesto, es increíble ver como unos a otros van ofreciéndose claves para profundizar e inferir en la lectura. Sin embargo, cuando se propone a todo el grupo clase, es difícil de gestionar, y a menudo hay un número de alumnos considerable que no participa o cuyas intervenciones son escasas. Para llevar a cabo una buena discusión literaria con todo el grupo clase, se requiere que el mediador conozca el grupo y active y domine una serie de estrategias para dar respuesta a los posibles retos que plantea la actividad, es decir un entrenamiento previo y experiencia. Otra alternativa es plantear discusiones interpretativas en pequeños grupos, facilitando un guion o una pauta a los alumnos, y realizar luego una puesta en común.

Como reflexión final, me gustaría señalar que el aprendizaje cooperativo tiene que estar bien diseñado y planificado, por un lado, y bien ejecutado por el docente, por el otro, pues de manera natural los alumnos no escogen la cooperación a no ser que la propiciemos y la convirtamos en un requisito para avanzar en las tareas o productos que propongamos. Pero por otro lado, estoy seguro de que si fuéramos persistentes y metódicos, seríamos capaces de transmitir a los alumnos la cultura cooperativa y que entendieran los beneficios de trabajar de este modo, de manera que se apropiaran de ella.

Adjunto el menú de lecturas de ampliación propuestas sobre el aprendizaje cooperativo del MOOC sobre ABP de educaLAB:

Gracias y hasta la próxima,

Jesús

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